viernes, 20 de septiembre de 2013

10 MANERAS DE PONESE EN FORMA VIAJANDO


Os voy a pasar para el MOTIVATE consejo del viernes un articulo muy  interesante del periódico de El País. Aunque ya se acabé el verano, sino teneís nada que hacer el próximo verano o incluso todavía no se os han acabado las vacaciones de este año,  que sepaís que viajando uno tambien  puede ponerse en forma y no perder lo que se ha ganado en el gimnasio durante el resto del año.

Os paso el link de este artículo:



O bien si lo quereís leer directamente desde mi blog os lo copio, BUEN FIN DE SEMANA:


10 maneras de ponerse en forma viajando

Desde una semana en un 'fitness resort' en la costa de Kenia, a los 3.500 kilómetros del sendero de los Apalache, en Estados Unidos o lecciones de surf en Byron Bay, Australia


    Excursión en canoa en Turtle Bay, en Watamu (Kenia). / Fiona McIntosh
    Se dice que todo el mundo gana peso en vacaciones, excepto que optemos por alguna de estas 10 propuestas activas (y sumamente entretenidas). Desde seguir a los corredores del Tour de Francia hasta correr cargados con una mochila en Estados Unidos o aprender surf en las costas australianas.

     

    01 Wildfitness: correr, comer, vivir

    COSTA DE KENIA

    En este fitness resort orientado a la naturaleza los clientes aprenden a moverse (correr descalzo, nadar, escalar), comer (mucha carne, frutas y verduras, sin lácteos ni alimentos procesados) y vivir (buenos hábitos de sueño, establecer “lazos tribajes” con otros) en la naturaleza salvaje. Estas vacaciones para ponerse en forma se desarrollan en la costa de Kenia, cerca de Watamu, en un hotel boutique entre palmeras con vistas a la blanca arena y las transparentes aguas del Índico. Así que, cuando uno no esté sacando el cavernícola que lleva dentro, puede relajarse en la terraza o darse un masaje de tejido profundo. La misma empresa propone también unas vacaciones para ponerse en forma en la Isla de Wrigt y en Andalucía (cerca de Arcos de la Frontera), con una filosofía similar.
    Un curso de nueve días cuesta desde 3.550 dólares.

     

    02 El sendero de los Apalaches

    ESTADOS UNIDOS



    Dos senderistas en la cima del monte Katahdin, en Maine (EE UU), donde termina el sendero de los Apalaches. / Gareth Mccormack
    El senderismo no sirve para adelgazar, pero es indudable que es una forma saludable de emplear las vacaciones. Aunque muchos de los que recorren los 3.500 kilómetros del sendero de los Apalaches, en Estados Unidos, no lo hacen para perder peso, para algunos esta es una ventaja adicional a tener en cuenta. De hecho, mantener el peso mientras se ascienden laderas y se atraviesan escarpados valles es tan difícil que los excursionistas intercambian consejos sobre alimentos hipercalóricos para llevar durante el viaje. La mayoría de los excursionistas pueden consumir entre 4.000 y 6.000 calorías al día mientras siguen perdiendo peso y ganando suficiente músculo para abordar al final del sendero: los picos del monte Katahdin, en Maine.
    El sendero de los Apalaches empieza en la montaña Springer, en Georgia, atraviesa 14 estados y termina en Maine. Para información: www.appalachiantrail.org

     

    03 Desintoxicación en Bagus Jati

    BALI (INDONESIA)



    Una de las villas del Bagus Jati, en la isla de Bali (Indonesia).
    En el distrito de Ubud, en la isla de Bali, este lugar de retiro oriental-new age ofrece dietas desintoxicantes para curar desde la ansiedad a la hinchazón y ayuda al viajero a centrarse mientras reduce su cintura. En una empinada ladera, las villas de estilo balinés del Bagus Jati tienen vistas a un frondoso valle de helechos cubierto de niebla. Los tratamientos incluyen desde infusiones herbales a envolturas de barro y acupuntura. En cuanto al ejercicio, se pueden hacer posturas en el pabellón de yoga, en pleno bosque de bambús, o salir de excursión durante cinco horas para contemplar el amanecer desde la cima del monte Batur.
    Los paquetes cuestan desde 624 dólares (por dos noches).

     

    04 Intenso retiro maya

    TULUM (MÉXICO)



    Excursión por la playa de Tulum, en la Riviera Maya (México), organizada por el Bikini Bootcamp.
    En Bikini Bootcamp, lugar de retiro de las costas caribeñas de México, el objetivo es ponerse en forma. El entorno –un atractivo tramo de playa en la península de Yucatán, no muy lejos de Cancún- debería hacer menos dolorosas las duras jornadas, que empiezan a las 6.45 de la mañana e incluyen desde extenuantes clases de yoga vinyasa a partidos de vóley-playa. En las horas libres se puede nadar en cenotes o hacer excursiones por las ruinas mayas de Tulum. Si te gusta el ambiente new age (clases de “percusión tribal”, sesiones de escritura de un diario al amanecer), este podría ser el lugar perfecto para ponerte en forma. Los viajeros en solitario son bienvenidos.
    El Bootcamp está en Tulum, una hora y media al sur de Cancún. Una estancia de seis días cuesta 2.075 dólares.

     

    05 ‘Ashram’ de yoga sivananda

    ISLA PARAÍSO (BAHAMAS)



    Un bar tropical en una playa de Isla Paraíso, en Bahamas. / Macduff everton
    Alojarse en este ashram (lugar de retiro y meditación) selvático en Isla Paraíso implica seguir unas cuantas normas y cumplir ciertas obligaciones: hacer ocho horas de yoga y meditación al día y renunciar al alcohol, el tabaco y la carne. La ausencia de cócteles tropicales se compensa con saludables comidas comunitarias de dieta vegetariana y masajes y tratamientos de spa ayurvédicos con vistas al mar. No es necesario ser un practicante de yoga profesional para alojarse aquí: entre los huéspedes hay desde guerreros de fin de semana ataviados con prendas de licra hasta auténticos devotos de esta técnica hindú de meditación.
    El ashram está al otro lado de la bahía del centro de Nassau. El alojamiento varía desde sencillos dormitorios colectivos (70 dólares) a cabañas privadas muy bien amuebladas (130 dólares).

     

    06 ‘Fatpacking’, senderismo que adelgaza

    ESTADOS UNIDOS


    Senderistas en la ruta Peekaboo, en Bryce Canyon, Utah (Estados Unidos). / getty
    Los americanos son únicos para pensar en diferentes formas de adelgazar durante las vacaciones. Una de ellas es el Fatpacking: rutas para mochileros específicamente orientadas a perder peso. Las excursiones, diseñadas para personas con un sobrepeso de entre 7 y 34 kilos, pueden ser de una a dos semanas de duración por la naturaleza salvaje, y prometen una pérdida de 2-3 kilos por cada una de ellas, con aumento de la masa muscular incluida. Los escenarios de estos recorridos son muy variados: desde los escarpados picos de la Patagonia chilena hasta los húmedos pantanos subtropicales del norte de Florida o el desierto de rocas rojas en los cañones de Utah.
    Casi todos los viajes (desde 1.000 dólares) se realizan en Estados Unidos. Más información (en inglés) disponible en www.fatpacking.com

     

    07 Surf Camp

    AUSTRALIA



    Surfistas en Byron Bay, Australia. / Marcos Welsh
    Los principiantes son bienvenidos en esta escuela de surf australiana en la que el viajero aprende a cabalgar las olas y tonifica sus músculos por el mismo precio. Los días pasan rápido practicando tanto en las aguas de la bahía de Byron, meca del surf australiano (muy popular entre locales y turistas extranjeros), como en la playa de Seven Mile, a unas dos horas de Sidney, considerado el mejor lugar del país para aprender surf.
    Y por las noches, relax en una rústica cabaña de playa o fiesta con los monitores. Hay que tomarse con calma lo de la cerveza gratis, a no ser que se quiera estropear el esfuerzo diurno.
    Surf Camp ofrece tanto cursos sencillos de tres días, desde unos 300 euros, como exhaustivos programas de diez días de duración.

     

    08 Apúntate al Tour de Francia



    Un ciclista subiendo al Mont Ventoux, en la Provenza (Francia). / Christophe Lehenaff
    ¿Conseguir envidiables músculos en las pantorrillas mientras contemplas los campos de girasoles de la Provenza o las divisas las cumbres de los Pirineos…? Ya es posible, gracias a los circuitos en bicicleta ofrecen diversas empresas a lo largo de varios tramos del mítico Tour de Francia, la carrera ciclista (por etapas) más importante del mundo.
    Se puede escalar la cumbre del Mont Ventoux o elegir una ruta más sencilla por las colinas del País Vasco. Se recomienda tener un nivel físico bastante alto: el de un ciclista aficionado que haga 30 kilómetros un par de veces a la semana. Y si uno se cansa demasiado, siempre puede subirse a la furgoneta de apoyo. Todavía estás a tiempo de seguir la carrera este año, o puedes pensar ya en la edición de 2014.
    Los viajes suelen oscilar entre 2.000 y 4.000 euros por semana.

     

    09 Un hotel para triatletas

    RICCIONE (ITALIA)



    Una competición de triatlón en la región italiana de Emilia Romaña. / Charlie Crowhurst
    ¿Y si las tres palabras para describir unas vacaciones en Italia fueran nadar, ciclismo y correr (en lugar de pizza, pasta y helado)? El Hotel Perla de Riccione, en la costa adriática, es uno de los muchos que ofrece servicio a triatletas y ciclistas aficionados en la región italiana de Emilia Romaña. El viajero puede unirse a entrenamientos grupales en bicicleta por las colinas cercanas o tomar prestada una bicicleta y dar un paseo por el carril-bici junto al mar en Riccione, para luego bañarse o ir a correr por el paseo marítimo. Tras todo este entrenamiento uno puede permitirse un poco de pizza, pasta y helado.
    El Hotel Perla tiene desde habitaciones económicas hasta de lujo.

     

    10 Talasoterapia en Biarritz

    FRANCIA



    Casetas en la playa Biarritz, en la costa del País Vasco francés. / Hubert Stadler
    Y si al viajero, definitivamente, no le va el ejercicio, puede hacer como los franceses: darse unas sesiones de talasoterapia en Biarritz. Se trata de envolturas de lodo y baños con agua de mar, y están muy de moda entre los parisienses. En Francia se consideran tratamientos medicinales y muchos afirman que es su verdadero secreto para estar delgados a pesar del foie-gras y la mousse. Sin prometer nada, se puede certificar que una estancia en el Thalmar de Biarritz dejará al viajero fresco y radiante. Como complemento, los encantos de esta localidad como lugar de veraneo tienen ya siglos de tradición, lo mismo que la costa del País Vasco francés.
    Una escapada de tres días cuesta desde 550 euros.
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